“Nostalgia sabor mermelada de melocotón”

Son las 19:43, siento nostalgia de algo que aún no ha acabado.Las 19:48 y sigo sin poder clasificar el sentimiento que inunda mi pecho, quizás al final de esta reflexión, poco a poco, las palabras broten del subconsciente. A las 19:53 la sal inunda mis mejillas esto hace que me sorprenda, es sal ¡dulce!, sabe a mermelada de melocotón,mi preferida.Comienzo a comprender: si alguien siente nostalgia no tiene porque estar triste, se puede sentir nostalgia cuando se conserva un recuerdo bonito, algo que nos ha marcado y que nos influye independientemente del paso del tiempo.

Mi recuerdo,que ironicamente aun no es recuerdo puesto que me queda un mes y medio para finalizar el curso, se puede resumir en una palabra: Montesión.Ya son las 20:05 y ¡he avanzado! el subconsciente no traiciona, sonrío y en pocos segundos miles de aulas,tutorías y charlas,palabras, caras, risas y llantos, compañeros, profesores y amigos toman el protagonismo.Todos ellos forman mi día a día y durante este período de tiempo, me han enseñado mucho; estoy agusto y feliz en este ambiente de buenos valores y respeto que todos construimos, formando el perfecto ecosistema que es Montesión.Pero mi camino en este colegio finaliza y llega el momento del cambio, el momento en que el futuro, la acuarela que coloreará los lienzos de nuestras vidas, presiona.Siento muchas cosas a la vez, supongo que a esto se le llama madurar.20:59 de repente escribiendo estas líneas me asusto y me doy cuenta de que en breves, iniciaré un largo camino en el que los cambios se irán sucediendo, año tras año, sin oportunidad del descanso, espero que la práctica me haga ágil y cada vez me aleje más de esta sensación que parece ahogarme en una marea de incertidumbre.Las 21:34 y mi nostalgia se va substituyendo por un: “vive el momento y exprime el máximo de Montesión”.

Tenía razón las palabras han aparecido,se han organizado y me han dejado comprender lo bonito y enriquecedor que es sentir este tipo de nostalgia. Doy gracias en nombre de quién no ha sentido esto a lo largo de su vida e invito a vivir los cambios como algo necesario para poder pasar una tarde nostálgica, sabor mermelada de melocotón como la mía de hoy.

tristeza

Tristeza

Una anciana; camina encorvada, dubitativa.

Apoya el bastón en la mesa, se sienta.

Tras unos breves momentos, se coloca las gafas, y empieza a hojear viejas fotografías, llenas de polvo, del cajón.

Sus manos y su barbilla tiemblan.

Se le dibuja una fina sonrisa, que embellece su rostro arrugado y cansado.

Por su frente pasan, deshilachados, miles de recuerdos: bailes, flores, cartas, un vestido blanco, dos pasajes de avión…

Luego, en un momento, se entristecen sus ojos al leer la última carta de alguien.

Silencio… El tic-tac del reloj del salón…

Una lágrima moja el papel.

La anciana se quita las gafas, torpemente. Se seca los ojos y guarda todo cuidadosamente en el cajón. Lo cierra con llave; una vuelta y media.

Se levanta despacio, acariciando la mesa y arrastrando su perfume de melancolía.

Suenan las siete de la tarde en el reloj del salón.

Juan Bausá Puigserver 

un rostro


Un rostro,

Dos ojos pardos

Con sendos pozos negros,

Profundos.

Caigo por ellos:

Al fondo creo que hay una luz,

(creo).

Mientras caigo, de espaldas,

Una sombra asciende hacia mí,

Puedo sentirla.

Me sobresalto de golpe,

Despierto.

-Eran mis ojos-.

Juan Bausá Puigserver

niñas pequeñas jugando

Niñas pequeñas jugando;

Muñecas de trapo

Con medias sonrisas;

Cajas de zapatos

Repletas de juguetes rojos,

Azules, amarillos.

Zapatitos desatados

En medio de la alfombra,

Garabatos a rotulador.

¡Inocencia!

Juan Bausá Puigserver

quinta sinfonía de Mahler

Quinta sinfonía de Mahler,

Taza de té con leche,

“Vida de Nijinski”…

… poesía.

 

Juan Bausá Puigserver

es un puerto

Es un puerto,

Son las ocho de la tarde.

El mar juega con sus brillos:

Verde, dorado, azul, naranja.

Las barcas, sencillas,

Esperan pacientemente

Y se mecen.

Se pone el sol,

Pero aún hay luz:

“el pueblecito blanco ahora brilla en mil luces”.

Es Portocolom.

Juan Bausá Puigserver 

apacible

Apacible…

Apacible es la palabra.

Apacibles son

Las sábanas frescas

En verano;

El murmullo del mar,

El sueño de un niño.

La soledad,

Una noche de estrellas,

Un cajón de recuerdos,

Un reloj de bolsillo

Del año 1870…

Una fotografía del mismo año:

La fotografía de un hombre de amplia frente despejada,

Mirada perdida

Y espeso bigote…

En blanco y negro.

La hierba al sol de abril,

Un sembrado marrón en agosto,

Una bicicleta azul, oxidada y vieja

Apoyada en la verja…

…una burrita

A la sombra de una higuera…

…apacibles, sin más.

 

Juan Bausá Puigserver  

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